Al pomerania le va el collar talle XS, que ajusta de 21 a 28 cm de cuello. Debajo de esa nube de pelo hay un cuello finito, y ese es exactamente el problema al medirlo.
Si apoyás la cinta métrica sobre el pelaje vas a leer tres o cuatro centímetros de más, comprar un talle grande y terminar con un collar que se le sale por la cabeza.
Dato 1: era un perro de trineo
El pomerania es un spitz alemán enano, y sus antepasados eran perros de trabajo nórdicos que pesaban más de diez kilos. La miniaturización es reciente en términos de raza: se logró seleccionando durante generaciones a los ejemplares más chicos de cada camada.
La reina Victoria tuvo bastante que ver. Se encariñó con un pomerania particularmente pequeño y, cuando lo exhibió, la moda se inclinó definitivamente hacia los chiquitos.
Dato 2: su pelo tiene dos capas y una de ellas puede no volver
El manto del pomerania combina un subpelo denso con una capa externa de pelo largo. Es una raza sobrerrepresentada en los casos de alopecia X, una pérdida progresiva de pelo sin causa clara que aparece sobre todo en razas nórdicas y de mucho subpelo.
Por eso los peluqueros caninos evitan raparlos del todo: en algunos ejemplares el pelo rapado no vuelve a crecer igual.
Dato 3: es de las razas con más riesgo de colapso traqueal
El American College of Veterinary Surgeons ubica al pomerania entre las razas miniatura predispuestas al colapso de tráquea, junto con el yorkshire, el chihuahua, el caniche toy y el maltés. El cartílago que sostiene la tráquea se debilita y el conducto se aplana al respirar.
La recomendación veterinaria en estos casos conviene tomarla en serio: la correa no va enganchada al collar. El collar lleva la identificación puesta todo el día; para el paseo, pretal.
Qué talle elegir
| Producto | Talle | Medida |
|---|---|---|
| Collar con QR | XS | Cuello 21 a 28 cm · cinta de 1 cm |
| Pretal en H | S | Cuello 24 a 39 cm · tórax 31 a 53 cm |
El mismo XS lo llevan el chihuahua, el yorkshire, el pinscher miniatura y el maltés. Es el talle de los perros mini, y la cinta de 1 cm es la que no los abruma.
Cómo medirlo bien
- Cinta métrica flexible por donde apoya el collar, sin apretar.
- Apoyala contra la piel, no sobre el pelo.
- Con el collar puesto tienen que entrar dos dedos entre la cinta y el cuello.
- Entre dos talles, el más grande.
Dónde apoya el collar en un perro tan peludo
En el pomerania el collar desaparece bajo el pelo, y eso trae dos cuidados que no aplican a un perro de manto corto.
El primero es la humedad: si vuelve mojado de la lluvia, el pelo de abajo tarda en secarse y ahí es donde aparecen irritaciones. Levantale el collar y secá esa zona con una toalla.
El segundo es que no vas a notar a simple vista si quedó apretado. En una raza de manto corto se ve; acá no. Por eso la prueba de los dos dedos hay que hacerla de verdad, con la mano, y no confiar en cómo se ve.
Tres errores al elegirle el talle
- Medir sobre el pelo. Es el error número uno en esta raza y te hace comprar un talle de más.
- Guiarse por el peso. Dos pomerania de tres kilos pueden tener cuellos distintos según cuánto manto tengan.
- Dejarlo flojo por miedo a apretar. Un collar que gira y sube hacia las orejas se sale de un tirón. Los dos dedos son la medida, ni más ni menos.
El razonamiento completo sobre por qué la correa no va al cuello está en por qué tu perro tose cuando tira, y la tabla completa de medidas, en la guía de talles.
Preguntas frecuentes
¿Se le va a notar el collar con tanto pelo? Poco, y eso está bien: lo que tiene que verse es el QR, que queda apoyado sobre el pelo.
¿No le da calor? Una cinta de un centímetro no abriga. Lo que sí conviene es revisar la piel de abajo una vez por semana.
¿Cuándo le pongo el primero? Cuando el cuello llegue a 21 cm, que en pomerania suele ser cerca de los cuatro meses.
¿Y si tengo uno grande, de los de siete kilos? Medile igual: si pasa de 28 cm, le toca el S.
Separá el pelo y medí contra la piel
Es el único paso que hace falta hacer bien. Con el número en la mano, el collar XS con QR es el que le corresponde a casi todos.
Escrito por Nath, fundadora de Guapetones.
