Al perro criollo le va el talle que le den sus centímetros de cuello: XS de 21 a 28, S de 24 a 35, M de 30 a 45 y L de 40 a 63. No hay tabla de raza que consultar, y en realidad eso simplifica todo.

Vale la pena decirlo de entrada: el criollo no es un perro de segunda categoría al que le adaptamos productos pensados para otros. Es el perro más común de los hogares argentinos.

Dato 1: seis de cada diez mascotas porteñas son adoptadas

Según la Encuesta Anual de Hogares de la Ciudad de Buenos Aires, el 63% de las mascotas porteñas fueron adoptadas y no compradas. Es el dato medido que tenemos, y la mayoría de esos perros no tiene raza definida.

No hace falta extrapolarlo a todo el país para que se entienda el punto: el perro promedio de nuestras casas es un criollo, aunque las tablas de talles del mundo estén escritas pensando en otra cosa.

Dato 2: la raza nunca fue una buena guía de talle

Esto también vale para los perros de pedigree. Entre dos labradores del mismo sexo y edad hay diferencias de varios centímetros de cuello, y entre un bóxer flaco y uno robusto, más todavía.

Las listas de razas por talle son un atajo útil para orientarse, nada más. La medida real siempre le gana a la referencia.

Dato 3: el criollo es el que más se beneficia de estar identificado

Y no por una cuestión sentimental. Cuando alguien encuentra un perro de raza reconocible en la calle, lo primero que piensa es que se escapó de una casa. Con un perro mestizo, la primera lectura de mucha gente es la contraria: que es de la calle.

Un collar con identificación da vuelta esa lectura en dos segundos. Quien lo encuentra ve un perro con nombre, con foto y con familia, y el destino de ese encuentro cambia por completo. El circuito completo está en cómo funciona el collar con QR.

La tabla completa, sin razas

CuelloCollarCinta
21 a 28 cmXS1 cm
24 a 35 cmS1,5 cm
30 a 45 cmM2 cm
40 a 63 cmL2,5 cm

Los rangos se solapan a propósito. Si tu perro cae en la zona compartida, la cinta más ancha le va mejor si es robusto, y la más angosta si es fino y liviano.

Cómo medirlo bien

  • Cinta métrica flexible por donde apoya el collar, contra la piel.
  • Dos dedos de holgura entre la cinta y el cuello, con el collar puesto.
  • Para el pretal, medí también el tórax en la parte más ancha del pecho.
  • Si está entre dos talles, el más grande.

Si lo adoptaste hace poco

Un perro recién adoptado es, estadísticamente, el que más riesgo tiene de escaparse: todavía no reconoce la casa como propia ni tiene el vínculo armado. Las primeras semanas son las críticas.

Por eso conviene que la identificación sea de lo primero que le pongas, incluso antes de que aprenda su nombre. Y si todavía está creciendo, los cuatro broches de ajuste acompañan un buen tramo.

Tres errores al elegirle el talle

  • Buscar a qué raza se parece. Es entretenido y no sirve para elegir talle: medí.
  • Comprar por el peso. Un perro de 12 kilos puede tener cuello de 30 o de 38 cm según su estructura.
  • Elegir el talle de cachorro pensando en el adulto. Si no sabés cuánto va a crecer, comprá para hoy y ajustá después.

Preguntas frecuentes

¿Y si no sé qué tamaño va a alcanzar? Comprá por la medida de hoy y ajustá. Cuando se pase del rango, cambiás de talle: el perfil de la mascota no se pierde, se pasa al collar nuevo.

¿Sirve el mismo collar para un perro de la calle que estoy cuidando? Sí, y es una buena idea mientras le buscás familia: si se escapa, quien lo encuentre te va a poder avisar a vos.

¿El QR necesita que el perro tenga papeles? No. No hay pedigree, chip ni registro previo que haga falta.

¿Cómo mido a un perro que no se queda quieto? Con un cordón o un cinto, y después lo medís con la regla. Es el truco de siempre.

Sacale la medida y listo

Es lo único que necesitás para elegir. El collar con QR viene en los cuatro talles, y si tira en el paseo, el pretal en H.

Escrito por Nath, fundadora de Guapetones.