Al gato persa le va el collar XXS, de 17 a 25 cm, o el XS, de 21 a 28 cm si es de los grandes. Debajo de todo ese pelo hay un cuello mucho más fino de lo que parece, y ahí está el error más común.

Si medís sobre el manto en lugar de contra la piel, vas a comprar un talle de más y el collar le va a pasar por la cabeza.

Dato 1: su cara chata es más reciente de lo que parece

El persa como raza es viejísimo, con origen en la zona de la actual Irán. Pero el hocico aplastado que hoy lo identifica no viene de ahí: apareció en los años cincuenta, a partir de una mutación espontánea que después se seleccionó a propósito.

El persa tradicional, de cara más larga, sigue existiendo y en algunos registros se lo considera una variedad aparte.

Dato 2: esa cara le trae lagrimeo constante

La anatomía braquicéfala comprime los conductos lagrimales, y el resultado es que el ojo drena mal. De ahí el lagrimeo permanente y las manchas oscuras debajo de los ojos que casi todos los persas tienen.

No es suciedad ni descuido: es la forma de su cráneo. Lo que sí depende de vos es limpiarlo, porque si esa humedad se queda, la piel se irrita.

Dato 3: su pelo necesita cepillado casi diario

El manto del persa es largo, denso y con mucho subpelo. Sin cepillado frecuente se hacen nudos que terminan en el peluquero con máquina.

Para el collar esto importa por una razón concreta: la zona del cuello es donde más se apelmaza el pelo. Levantá el collar cuando cepilles, no cepilles por encima. Y elegí cinta forrada en microfibra, que desliza en vez de trabar el pelo.

Qué talle elegir

TalleCuelloPara
XXS17 a 25 cmGatos Cachorros, medianos y grandes
XS21 a 28 cmGatos Gigantes

Los dos llevan cinta de 1 cm y doble elástico antiahorque, que es lo que hace que el collar ceda y se suelte si el gato queda enganchado.

Cómo medirle el cuello

  • Cinta métrica flexible, apoyada contra la piel y no sobre el pelo.
  • Con el collar puesto tienen que entrar dos dedos entre la cinta y el cuello.
  • Si dudás entre dos talles, elegí el más grande.
  • Los collares traen cuatro broches de ajuste, así que acompañan el crecimiento.

Un gato tranquilo también se pierde

El persa tiene fama de sedentario, y es cierto: es de las razas menos aventureras que hay. Eso hace que muchos tutores concluyan que no necesita identificación.

El problema es que los gatos de interior no se pierden por salir a explorar, se pierden por accidentes: una puerta que quedó abierta, una mudanza, un escape del transportín camino al veterinario, un susto con fuegos artificiales. Y un gato que nunca salió es, además, el que peor sabe volver.

Está desarrollado en si un gato de interior necesita collar.

Tres errores al elegirle el talle

  • Medir sobre el manto. En el persa es lo que más error genera: puede sumar tres o cuatro centímetros.
  • No volver a medir después del peluquero. Con el pelo corto el mismo collar queda flojo.
  • Dejar el collar sobre pelo húmedo. Entre el lagrimeo y el manto denso, esa zona necesita revisión semanal.

Y si todavía no le pusiste ninguno, el paso a paso está en cómo ponerle el collar a un gato que no quiere.

Preguntas frecuentes

¿No se le va a perder el collar entre el pelo? Queda apoyado sobre el manto y el QR se ve. Revisá que no se hunda cuando el pelo crece.

¿Le da calor? Una cinta de un centímetro no abriga. Sí conviene revisar la piel de abajo cada semana.

¿Se lo puedo poner después de la peluquería? Sí, y ahí es cuando conviene volver a chequear el ajuste: con el pelo corto el cuello queda más fino.

¿Y si es persa cruza? Medí contra la piel igual. El método no cambia.

Separá el pelo y medí

Con el número real, el collar XXS con QR es el que le corresponde a la mayoría de los persas.

Escrito por Nath, fundadora de Guapetones.